La gente trabajará para vivir,
en lugar de vivir para trabajar.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos. Los políticos no creerán que a los pobres les gusta comer promesas.

El mundo ya no estará en guerra
contra los pobres, sino contra la pobreza,
y la industria militar no tendrá más remedio
que declararse en quiebra.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas
condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse.

Los desesperados serán esperados y los perdidos encontrados, porque son los que se desesperaron de tanto esperar y se perdieron de tanto buscar. En este mundo cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.