Madrid lanza el chupinazo
ANA MELLADO | MADRID
Navarra se instaló en la capital, al menos por unas horas. Ataviados con prendas blancas y el popular pañuelo rojo, unas 500 personas celebraron el inicio de las fiestas más populares de España en la parroquia de San Fermín de los Navarros, en el Paseo de Eduardo Dato. Desde hace 28 años, esta iglesia congrega a numerosos navarros afincados en Madrid dispuestos a disfrutar de los sanfermines a distancia. Este 6 de julio se registró la mayor asistencia desde 1981, año en el que se inicia esta tradición.
A las 12 del mediodía, sonaban las campanadas del carillón al estilo de las de Año Nuevo. Los organizadores recordaban que el pañuelo sólo se debía anudar al cuello tras el lanzamiento del chupinazo. Instantes después el himno de las Cortes de Navarra daría paso al primero de los cinco cohetes que se han hecho estallar desde la puerta principal del templo.
Este año, María Nieves Covarrubias fue la elegida para disparar este peculiar chupinazo. «Estoy emocionadísima y muy nerviosa, esto significa mucho para mí, ya que los que no podemos estar en Pamplona lo celebramos desde aquí», apunta María Nieves.
Con los pañuelos rojos en lo alto, la emoción a flor de piel y al grito de ¡Viva San Fermín, viva Pamplona, viva Madrid, viva España!, estalló una auténtica fiesta sanferminera en la que a excepción de los toros, no se echó nada en falta.
Música y baile
La Junta Directiva de la Real Congregación cuidó hasta el último detalle. Canciones tradicionales y bailes típicos acompañados de 75 kilos de chistorra y 30 cajas de vino de la tierra que no sólo fueron degustadas por los navarros residentes en Madrid, sino también por otros ciudadanos del barrio de Chamberí que contemplaban el festejo con curiosidad. Y si a alguno le faltaba el típico pañuelo con el escudo de la Comunidad Navarra, podía adquirirlo en un puesto instalado en la puerta de la iglesia donde varias mujeres vendían artículos relacionados con San Fermín.
Esta celebración se ha convertido en un refugio para todos aquellos que están lejos de su tierra. Ése es el caso de Pepe Cabeza que lleva asistiendo ocho años a estos sanfermines «made in Madrid». «Habitualmente corría en los encierros, es una fiesta única, se siente una emoción especial. Ahora que no puedo estar allí, noto una fuerza irresistible de acercarme a esta fiesta». Para el viceprefecto de la Real Congregación de San Fermín de los Navarros, Fernando Aizpún, «se trata de celebrarlo con alegría y llevar lo mejor posible la nostalgia y envidia que nos dan nuestros colegas de Pamplona».
Ana Echagüe a pesar de disfrutar del festejo, echa de menos la capital navarra. «Siento añoranza y nostalgia por no poder estar allí, con éste ya son quince años los que he vivido San Fermín desde Madrid». Las loas al patrón alcanzaron al poder político: «Casi ya no puedo hablar porque estoy afónico. Después de cuatro canciones y de saludar con efusividad a los amigos tengo la garganta sanferminera», señaló el delegado del Gobierno de Navarra en Madrid, Salvador Estébanez.
Los actos continuarán esta tarde a partir de las ocho con una misa solemne cantada, oficiada por Monseñor Martínez Camino, Obispo auxiliar de Madrid y concelebrada por sacerdotes y religiosos navarros. Se cantará la tradicional «Misa navarra» por el Grupo de Estella «Voces navarras». Al terminar, en el patio Real de la Congregación, colindante a la iglesia, se ofrecerá un ágape popular.


merce-hola dijo
Feliz tarde :-)
7 Julio 2009 | 05:53 PM