Un pensamiento de confianza
Cada vez que aflojes, búscame y me encontrarás;
cada vez que te sientas cansado, háblame, cuéntame.
Cada vez que creas que no sirves para nada no te deprimas,
no te creas poca cosa,
no olvides que yo necesité de un asno para entrar en Jerusalén
y necesito de tu pequeñez para entrar en el alma de tu prójimo.
