"Quien encuentra mujer, encuentra un bien, alcanza favor del Señor" (Prov 18,22). "Vale mucho más que las perlas" (Prov 31,10).
Se resalta de manera especial el papel que la esposa tiene dentro de la casa. De ella depende en gran parte la armonía del hogar. Célebres son los elogios de los Proverbios a la buena esposa:
"Una mujer perfecta, ¿quién la encontrará? Es de más valor que cualquier joya. Su marido puede confiar en ella: ¡qué beneficio no le traerá! Le devuelve el bien, no el mal, todos los días de su vida.
Entiende de lana y de lino y los trabaja con sus ágiles manos... Tiende su mano al desamparado y da al pobre. No teme a la nieve para los suyos, porque tienen todos doble vestido...
Su marido recibe honores; se sienta en el Consejo con los Ancianos del pueblo...
Aparece fuerte y digna, y mira confiada el porvenir. Habla con sabiduría y enseña la piedad. Está atenta a la marcha de su casa, y nunca ociosa.
Sus hijos se levantan y la llaman dichosa. Su marido la elogia diciéndole: 'Muchas mujeres han obrado maravillas, pero tú las superas a todas'.
Engañosa es la gracia, vana la hermosura; la mujer que tiene la sabiduría, ésa será la alabada. Que pueda gozar el fruto de su trabajo y que por sus obras todos la celebren" (Prov 31, 10-31).

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