HOY, HUMOR NEGRO
En aquel pueblo un anciano se estaba muriendo en su lecho.
Mientras sufría la agonía de su inminente muerte, de repente olio el aroma de sus rosquillas favoritas: las de anís.
El olor tentador subía por las escaleras se expandía por su habitación. ]untando las ultimas fuerzas que le quedaban se levanto de la cama, se apoyo en la pared y lentamente pudo salir de la habitación.
Con mayor esfuerzo aun, amarrándose a la barandilla con las dos manos y arrastrándose penosamente casi sin aliento llego a la puerta de la cocina y miro con ansiedad en su interior.
Si no fuera por sus dolores y delicada situación aquello le hubiera parecido el cielo: sobre la mesa de la cocina había cientos de sus rosquillas favoritas de anís.
Seria un detalle final de su abnegada esposa para que él dejara feliz este mundo.
Con un último esfuerzo se lanzo ávidamente sobre las rosquillas de anís, alargo su temblorosa y sarmentosa mano, y ya estaba a punto de engullir una cuando de repente apareció la esposa y le dio en el brazo con el rodillo:
¡Fuera de aquí, que son para el funeral!

Que chasco :-)
Ja,ja..qué mala la mujer :-)