... ves que tu tiempo se fue, leve y fugaz, como el giro de las golondrinas en el cielo azul. Que tu vida ha sido un camino donde los guijarros han herido tus pies, y donde han sido más las horas de la fatiga que las del reposo. Ves que no puedes presentar nada y que el el aire aventó los pétalos caídos de tus rosales. Hoy te ves sin el tesoro que debiste reunir. Mas tu voluntad nunca abandonó la lucha y tu corazón le amó siempre a Él más que a todas las cosas. Brille tu confianza en el cielo de tu vida como el lucero de la tarde, sea segura y honda como el venero que no cesa de manar en la espesura.
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