Grandes amigos...
Los grandes amigos no se pierden en pequeñas disputas; si se pierden, es porque no eran amigos...
6 Noviembre 2009
Los grandes amigos no se pierden en pequeñas disputas; si se pierden, es porque no eran amigos...
31 Octubre 2009
Gracias Por todo lo que ella nos da en abundancia, Salud, felicidad, prosperidad.
Gracias Por las duras lecciones que me han ayudado a conocerme mejor y mejor conocer a los otros
Gracias por los fracasos vividos, eso me enseñó la humildad, la obligación de jamás sentarme sobre mis laureles y la necesidad de comprender el fracaso de los demás y ofrecerles la ayuda que necesitan.
Gracias por todas esas ocasiones que se me presentaron para cultivar la paciencia,
la tolerancia ,y la esperanza.
Gracias por los múltiples descubrimientos de la realidad y la verdad
Gracias por las oportunidades que aproveché , las desgracias que evité, las soluciones que encontré, los talentos que desarrollé, las victorias que he obtenido, los días maravillosos que he vivido.
Gracias por los padres que conocí, los amigos que encontré, los profesores que me enseñaron, los libros que he leido, los viajes que he realizado, las comidas que me han deleitado.
Gracias por los paisajes que he admirado, el sol que me ha calentado, las flores
que he contemplado, el aire que he respirado.
Gracias por la certeza cada vez mas grande de que Dios vela por mí a pesar de mis errores, me protege a pesar de mis debilidades, me ama a pesar de mis defectos, y me da soluciones a pesar de mis obstinaciones.
Gracias por la alegría de constatar simplemente que yo estoy "Viva"
¡Gracias Dios Mío, por estar siempre conmigo y haberme dado todo!
31 Octubre 2009
CIMIÉNTAME
Cimiéntame sobre Roca,
que aguante todos los vientos,
Cimiéntame con tu Amor
que llena todos los huecos.
Cimiéntame con las otras,
que son parte de mi casa,
ponle Luz y Claridad,
que ilumine la ciudad.
Cimiéntame en tu Justicia,
esa que cose a medida,
no según lo que merecen,
sino lo que necesitan.
Cimiéntame en humildad,
esa que ya no se lleva
.'Y- que yo aprendí de otras
de tu Madre, la primera.
Lluéveme lluvia de otoño,
esa que germina el grano
y que hace primavera
y cosecha en el verano.
Hazme rocío y ternura,
que todo lo reverdece,
dame firmeza de madre
que a sus cachorros defiende.
Que sepa perder por Ti
aquello que otros defienden
y vuélveme a Seducir,
único Amor que no muere.
Carmen Recio, R.M.I.
27 Octubre 2009
Cuenta una antigua leyenda, que un niño, que estaba a punto de nacer le dijo a Dios:
-Me dicen que me vas a mandar mañana a la Tierra, pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará.
-Pero dime: aquí en el cielo, no hago más que cantar y sonreír; eso basta para ser feliz.
-Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
-Y ¿cómo entenderé a la gente que me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu ángel te juntará las manitas y te enseñara el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso, repetía suavemente:
-Dios mío, si ya me voy, dime su nombre...¿cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa, tú le dirás «mamá»...
27 Octubre 2009
Dos amigos marineros viajaban en un buque carguero por todo el mundo, y andaban todos los tiempos juntos. Así que, esperaban la llegada a cada puerto para bajar a tierra, encontrarse con mujeres, beber y divertirse.
Un día llegan a una isla perdida en el Pacífico, desembarcan y se van al pueblo para aprovechar las pocas horas que iban a permanecer en tierra.
En el camino se cruzan con una mujer que está arrodillada en un pequeño río lavando ropa.
Uno de ellos se detiene y le dice al otro que lo espere, que quiere conocer y conversar con esa mujer. El amigo, al verla y notar que esa mujer no es nada del otro mundo, le dice que para qué, si en el pueblo seguramente iban a encontrar chicas más lindas, más dispuestas y divertidas.
Sin embargo, sin escucharlo, el primero se acerca a la mujer y comienza a hablarle y preguntarle sobre su vida y sus costumbres.
Cómo se llama, qué es lo que hace, cuantos años tiene, si puede acompañarlo a caminar por la isla.
La mujer escucha cada pregunta sin responder ni dejar de lavar la ropa, hasta que finalmente le dice al marinero que las costumbres del lugar le impiden hablar con un hombre, salvo que este manifieste la intención de casarse con ella, y en ese caso debe hablar primero con su padre, que es el jefe o patriarca del pueblo.
El hombre la mira y le dice: "Está bien. Llévame ante tu padre. Quiero casarme contigo".
El amigo, cuando escucha esto, no lo puede creer. Piensa que es una broma, un truco de su amigo para entablar relación con esa mujer. Y le dice: "¿Para qué tanto lío? Hay un montón de mujeres más lindas en el pueblo. ¿Para qué tomarse tanto trabajo?".
El hombre le responde: "No es una broma. Me quiero casar con ella. Quiero ver a su padre para pedir su mano".
Su amigo, más sorprendido aún, siguió insistiendo con argumentos tipo:
"¿Tu estás loco?", "¿Qué le viste?", "¿Qué te pasó?", "¿Seguro que no tomaste nada?" y cosas por el estilo.
Pero el hombre, como si no escuchase a su amigo, siguió a la mujer hasta el encuentro con el patriarca de la aldea.
El hombre le explica que habían llegado recién a esa isla, y que le venía a manifestar su interés de casarse con una de sus hijas. El jefe de la tribu lo escucha y le dice que en esa aldea la costumbre era pagar una dote por la mujer que se elegía para casarse.
Le explica que tiene varias hijas, y que el valor de la dote varía según las bondades de cada una de ellas, por las más hermosas y más jóvenes se debía pagar 9 vacas, las había no tan hermosas y jóvenes, pero que eran excelentes cuidando los niños, que costaban 8 vacas, y así disminuía el valor de la dote al tener menos virtudes.
El marino le explica que entre las mujeres de la tribu había elegido a una que vio lavando ropa en un arroyo, y el jefe le dice que esa mujer, por no ser tan agraciada, le podría costar 3 vacas.
"Está bien" respondió el hombre, "me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas".
El padre de la mujer, al escucharlo, le dijo: "Ud. no entiende. La mujer que eligió cuesta tres vacas, mis otras hijas, más jóvenes, cuestan nueve vacas".
"Entiendo muy bien", respondió nuevamente el hombre, "me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas".
Ante la insistencia del hombre, el padre, pensando que siempre aparece un loco, aceptó y de inmediato comenzaron los preparativos para la boda, que iba a realizarse lo antes posible.
El marinero amigo no lo podía creer. Pensó que el hombre había enloquecido de repente, que se había enfermado, que se había contagiado de una rara fiebre tropical. No aceptaba que una amistad de tantos años se iba a terminar en unas pocas horas. Que él partiría y su mejor amigo se quedaría en una perdida islita del Pacífico.
Finalmente, la ceremonia se realizó, el hombre se casó con la mujer nativa, su amigo fue testigo de la boda y a la mañana siguiente partió en el barco, dejando en esa isla a su amigo de toda la vida.
El tiempo pasó, el marinero siguió recorriendo mares y puertos a bordo de los barcos cargueros más diversos y siempre recordaba a su amigo y se preguntaba: "¿qué estaría haciendo?, ¿cómo sería su vida?, ¿viviría aún?".
Un día, el itinerario de un viaje lo llevó al mismo puerto donde años atrás se había despedido de su amigo. Estaba ansioso por saber de él, por verlo, abrazarlo, conversar y saber de su vida.
Así es que, en cuanto el barco amarró, saltó al muelle y comenzó a caminar apurado hacia el pueblo.
"¿Dónde estaría su amigo?, ¿Seguiría en la isla?, ¿Se habría acostumbrado a esa vida o tal vez se habría ido en otro barco?"
De camino al pueblo, se cruzó con un grupo de gente que venía caminando por la playa, en un espectáculo magnífico.
Entre todos, llevaban en alto y sentada en una silla a una mujer bellísima.
Todos cantaban hermosas canciones y obsequiaban flores a la mujer y esta los retribuía con pétalos y guirnaldas.
El marinero se quedó quieto, parado en el camino hasta que el cortejo se perdió de su vista. Luego, retomó su senda en busca de su amigo.
Al poco tiempo, lo encontró. Se saludaron y abrazaron como lo hacen dos buenos amigos que no se ven durante mucho tiempo.
El marinero no paraba de preguntar: "¿Y cómo te fue?, ¿Te acostumbraste a vivir aquí?, ¿Te gusta esta vida?, ¿No quieres volver?"
Finalmente se anima a preguntarle: "¿Y como está tu esposa?"
Al escuchar esa pregunta, su amigo le respondió: "Muy bien, espléndida. Es más, creo que la viste llevada en andas por un grupo de gente en la playa que festejaba su cumpleaños".
El marinero, al escuchar esto y recordando a la mujer insulsa que años atrás encontraron lavando ropa, preguntó: "¿Entonces, te separaste? No es misma mujer que yo conocí, ¿no es cierto?".
"Si" dijo su amigo, "es la misma mujer que encontramos lavando ropa hace años atrás".
"Pero, es muchísimo más hermosa, femenina y agradable, ¿cómo puede ser?", preguntó el marinero.
"Muy sencillo" respondió su amigo. "Me pidieron de dote 3 vacas por ella, y ella creía que valía 3 vacas. Pero yo pagué por ella 9 vacas, la traté y consideré siempre como una mujer de 9 vacas. La amé como a una mujer de 9 vacas. Y ella se transformó en una mujer de 9 vacas".
Cuando alguien nos valora y nos estimula, con sinceridad y amor, obramos cambios impensados...
"Sólo Pierde Quien Deja de Intentar"
Vaya a todas las mujeres del mundo este pequeño tributo.
26 Octubre 2009
Jesús confía en nosotros.
Y nos considera capaces de hacer realidad
las actitudes que nos presenta.
Jesús nos dice desde el monte:
"Hay en ti más posibilidades de las que piensas.
En el fondo de tu alma sabes muy bien
que a tu deseo más profundo
corresponde ser pobre de espíritu,
ser libre de toda dependencia,
ser manso y justo, misericordioso, limpio y puro,
trabajar por la paz y ser fiel a tu vida recta,
aunque seas perseguido.
Si permaneces en la quietud y penetras en tu interior,
te percatarás perfectamente
de que tu verdadera felicidad consiste
en llegar a ser persona según la imagen de Dios,
en realizar en ti lo que Dios te ha regalado".
Jesús nos considera capaces de seguir nuestro deseo
de una vida en plenitud y de poner en practica cada vez más
las actitudes que suscita en nosotros a través de sus palabras.
Anselm Grün
25 Octubre 2009
24 Octubre 2009
Al autor y orador Leo Buscaglia se le solicitó una vez que fuera parte del jurado en un concurso.
El propósito del concurso era encontrar al niño más cariñoso.
El ganador fue un niño de 4 años, vecino de un anciano cuya esposa había fallecido recientemente.
El niño, al ver al anciano llorar en el patio de su casa, se acercó y se sentó en su regazo.
Cuando su mamá le preguntó qué le había dicho al vecino, el niño le contestó...
"Nada, sólo le ayudé a llorar".
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