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Terra
La Coctelera

AGUAS MANSAS

 

Que tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento, que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos, que sean dadoras de vida para todas las plantas que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos, que necesitan de un trago para seguir viviendo, no te fijes quien se aprovecha de ellas, simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía, una frase célebre, un consejo, un cuento, una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste, sin embargo deben seguir un cauce de amor para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza, velocidad y en grandes cantidades, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos que nos embargan en el momento que las emitimos, de cada uno depende que nuestras palabras den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua, que nuestras palabras y pensamientos cuando no sean positivos se conviertan en hielo, y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir, estas sean líquido que se usa para conservar y crear la vida.

Y que sean vapor cuando queramos que estas lleguen a las alturas, para que el Buen Dios, las distribuya más sabiamente, en forma de lluvia, a todos sin distinción.

Benditas sean todas las palabras de amor, que de ti procedan, pues eso demuestra que tu corazón está en buenas manos...

Carta de un Sacerdote Católico al NEW YORK TIMES

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas,que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes... Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG's no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90,000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110,000 niños...

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15,000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60,000 de los 400,000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos... o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región...Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote "normal" en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura...

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb
 

Si necesitas que Dios te abra puertas ...

Mira al pasado y agradece a Dios.

Mira al futuro y confía en Dios.

Mira alrededor y sirve a Dios.

Mira hacia adentro y encuentra a Dios.

Dios cierra puertas que ningún hombre puede abrir

y Dios abre puertas que ningún hombre puede cerrar.

DIOS SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS

John Powell, un profesor de Loyola University en Chicago, escribe sobre un estudiante de su clase de La Teología de la Fe llamado Tommy.

Hace unos doce años atrás, yo estaba de pie observando a mis estudiantes de la universidad mientras entraban al salón para nuestra primera sesión de Teología de la Fe. –Ése fue el primer día que vi a Tommy.

Tommy estaba peinando su larga melena rubia, que caía 15 cm. por debajo de sus hombros. Como ese día no estaba preparado para ello, mis emociones se alteraron y de inmediato catalogué a Tommy de “extraño… muy extraño”. Tommy resultó ser el “ateo de la clase” en mi curso de Teología de la Fe.

Él objetaba constantemente, sonriendo sarcásticamente sobre la posibilidad de un Dios/Padre que nos ama incondicionalmente.

Cuando al terminar el curso vino a entregar su examen final, me preguntó en un tono algo cínico: -¿Cree usted que alguna vez encontraré a Dios?

Inmediatamente decidí usar un poquito de la técnica de la terapia de shock. - ¡No!, le dije muy enfáticamente. - ¿Por qué no?, me respondió, yo creía que ése era el producto que usted estaba vendiendo.

Dejé que estuviese a unos cinco pasos de la puerta del salón y alcé mi voz para decirle: - ¡Tommy! Creo que tú nunca encontrarás a Dios… Pero estoy absolutamente seguro de que Él te encontrará a ti.

Él se encogió de hombros y salió de mi clase y de mi vida.

Yo me quedé algo frustrado por el hecho de que no había captado mi ingeniosa observación: “¡Él te encontrará a ti!”, por lo menos yo pensaba que había sido ingeniosa…

Un tiempo después me enteré que Tommy se había graduado y me dio el debido gusto.

Más adelante me llegó una triste noticia, supe que Tommy padecía de un cáncer terminal.

Antes de que yo pudiera salir a buscarlo, él vino a verme. Cuando entró en mi oficina lucía demacrado y su larga cabellera había desaparecido debido a la quimioterapia. Pero sus ojos brillaban y su voz tenía una firmeza que no tenía antes. -Tommy, he pensado mucho en ti… oí que estabas enfermo, le dije en un tono casual. -

Oh, sí, muy enfermo, me respondió, tengo cáncer en ambos pulmones. Es cuestión de semanas. - Tom, ¿puedes hablar sobre eso?, le pregunté. - Por supuesto, ¿que quiere saber?, me contestó. -¿Qué se siente al tener sólo 24 años y estar muriendo?- le dije. - Bueno, podría ser peor. ¿Peor, cómo qué? - Bueno, como llegar a los cincuenta años sin tener valores o ideales; o llegar a los cincuenta creyendo que beber, seducir mujeres y hacer dinero son “lo máximo” de la vida. Antes había clasificado a Tommy de extraño…

Parece ser como si a todo aquel que yo rechazara mediante mi propia calificación, Dios lo devolviera a mi vida para que me educara. -Pero por lo que en realidad vine a verlo es por algo que usted me dijo el último día de clases. (¡Se acordó!) Él continuó diciendo: - Yo le pregunté si usted creía que yo llegaría alguna vez a encontrar a Dios.

Usted me dijo que ¡No!, cosa que me sorprendió mucho. Entonces usted dijo: “Pero Él te encontrará a ti”. Estuve pensando mucho en eso, aunque no se puede decir que mi búsqueda era muy intensa en aquel entonces. Pero cuando los doctores removieron el tumor que tenía en la ingle y me dijeron que era maligno, ahí fue que empecé a buscar seriamente a Dios.

Y cuando el cáncer se regó a mis órganos vitales, de verás que empecé a golpear fuertemente con mis puños las puertas del Cielo… pero Dios no salió.

De hecho, no pasó nada. ¿Alguna vez ha tratado de hacer algo con mucho esfuerzo sin obtener ningún resultado? Uno se harta psicológicamente, se aburre de tratar, tratar y tratar… y eventualmente, uno deja de intentarlo.

Bueno, pues un día me desperté y en lugar de estar lanzando mis reclamos inútiles por encima de ese muro de ladrillos a un Dios que posiblemente no estuviera ahí, me rendí…

Decidí que en realidad no me importaba Dios, ni una vida después de la muerte, ni nada que se le pareciera. Decidí pasar el tiempo que me quedara haciendo algo más provechoso.

Pensé en usted y en su clase y recordé otra cosa que usted nos había dicho: “La mayor tristeza es pasarse la vida sin amar. Pero sería igualmente triste pasar por la vida e irse, sin nunca haberle dicho a los que uno ama, que los ama”. Fue más fácil con mi madre y con mi hermano pequeño.

También ellos lloraron conmigo y nos abrazamos y nos dijimos cosas bonitas los unos a los otros. Compartimos las cosas que habíamos guardado en secreto por tantos años.

Sólo me arrepiento de una cosa… ¡¡¡de haber esperado tanto tiempo!!! Ahí estaba, comenzando a abrirme a todas las personas que siempre habían estado tan cerca de mí.

Entonces, un día me giré ¡y ahí estaba Dios! No vino a mí cuando yo se lo rogaba.

Me imagino que yo me portaba como un entrenador de animales aguantando el aro para que saltaran: ¡Vamos, salta! Te doy tres días, tres semanas.’ Aparentemente Dios hace las cosas a Su manera y a Su hora. Pero lo importante es que Él estaba ahí ¡Me había encontrado!

Usted tenía razón, me encontró aún después de que yo dejé de buscarle. -

Tom, le dije casi sin aliento, yo creo que estás diciendo algo muy importante y más universal de lo que tú te puedas imaginar.

Por lo menos para mí, lo que estás diciendo es que la forma más segura de encontrar a Dios: Es la de no hacerlo una posesión particular, un solucionador de problemas, un consuelo instantáneo en tiempos de necesidad… sino abrirse al amor!!!

Sabes, el apóstol Juan dijo eso, él dijo: “Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.”

Tom, ¿podría pedirte un favor?, pregunté.

Fíjate, cuando te tenía en mi clase eras una verdadera molestia, pero (riendo) ahora puedes compensarme por todo…

¿Vendrías a mi curso de Teología de la Fe y les contarías lo que acabas de contarme? Si yo se lo dijera a ellos, no tendría el mismo impacto que puede tener al contárselo tú. - Oohh.Yo estaba listo para usted, pero no sé si estoy listo para su clase. -

Piénsalo, Tom, y si te sientes listo, llámame. Tom me llamó a los pocos días y me dijo que estaba listo para la clase, que él quería hacer eso por Dios y por mí. Así que planificamos la cita, pero Tom nunca pudo llegar…

Él tenía una cita mucho más importante que la mía y mi clase. Por supuesto que su vida no terminó con la muerte, sólo cambió.

Él dio el gran salto de la fe a la visión. Él encontró una vida más hermosa que todo lo que ha visto el ojo humano o que el oído humano haya escuchado o que la mente del ser humano jamás se haya imaginado.

Antes de que él muriera, hablamos una última vez. -No voy a poder llegar a su clase”, me dijo. - Lo sé, Tom. -

¿Les hablará usted por mí? ¿Le hablará al mundo entero por mí? -Sí, -Tom, les hablaré. Lo haré lo mejor que pueda.

Así que a todos ustedes que han tenido la bondad de leer esta simple historia sobre el amor de Dios, gracias por el tiempo.

Y a ti, Tommy, en los brillantes y verdes cerros del Cielo, lo expliqué lo mejor que pude…

DIOS SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS

 

 

Te deseo - de Victor Hugo 1802 - 1885

 

-Poema-

 

Te  deseo primero que ames, 
y que amando, también seas amado. 
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar 
y que después de olvidar, no guardes rencores. 
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, 
sepas ser sin desesperar.

Te  deseo también que tengas amigos, 
y que, incluso malos e inconsecuentes 
sean valientes y fieles, y que por lo menos 
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y  porque la vida es así, 
te deseo también que tengas enemigos. 
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, 
para que, algunas veces, te cuestiones 
tus propias certezas. Y que entre ellos, 
haya por lo menos uno que sea justo, 
para que no te sientas demasiado seguro.

Te  deseo además que seas útil, 
más no insustituible. 
Y que en los momentos malos, 
cuando no quede más nada, 
esa utilidad sea suficiente 
para mantenerte en pie.

Igualmente,  te deseo que seas tolerante, 
no con los que se equivocan poco, 
porque eso es fácil, sino con los que 
se equivocan mucho e irremediablemente, 
y que haciendo buen uso de esa tolerancia, 
sirvas de ejemplo a otros.

Te  deseo que siendo joven  
no madures demasiado de prisa, 
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, 
y que siendo viejo no te dediques al desespero. 
Porque cada edad tiene su placer 
y su dolor y es necesario dejar 
que fluyan entre nosotros.

Te  deseo de paso que seas triste. 
No todo el año, sino apenas un día. 
Pero que en ese día descubras 
que la risa diaria es buena,  
que la risa habitual es sosa y  
la risa constante es malsana.

Te  deseo que descubras, 
con urgencia máxima,  
por encima y a pesar de todo,  
que existen, y que te rodean,  
seres oprimidos,  
tratados con injusticia y personas infelices.

Te  deseo que acaricies un perro, 
alimentes a un pájaro  
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, 
porque de esta manera, 
sentirás bien por nada.

Deseo  también que plantes una semilla, 
por más minúscula que sea,  
y la acompañes en su crecimiento, 
para que descubras de cuántas vidas 
está hecho un árbol..

Te  deseo, además, que tengas dinero, 
porque es necesario ser práctico, 
Y que por lo menos una vez por año  
pongas algo de ese dinero frente a ti y digas:  
"Esto es mío" 
sólo para que quede claro 
quién es el dueño de quién.

Te  deseo también  
que ninguno de tus afectos muera,  
pero que si muere alguno,  
puedas llorar sin lamentarte y sufrir  
sin sentirte culpable.

Te  deseo por fin que,  
siendo hombre, tengas una buena mujer,  
y que siendo mujer, tengas un buen hombre, 
mañana y al día siguiente,  
y que cuando estén exhaustos y sonrientes, 
hablen sobre amor para recomenzar.

Si  todas estas cosas llegaran a pasar, 
no tengo más nada que desearte.

Un adelanto del cielo

Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano.

Cuando llegamos a Nairobi (Kenya), nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa.

Quizá arreglando tejados, pero no teníamos experiencia en construcción. Quizá pintando un colegio, pero no sabíamos de pintura.

Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con el Tercer Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi.

Todos entramos en aquella casucha, un tugurio sin muebles, con poca luz. Contrastaban las hamacas llenas de niños enfermos y lloriqueando con los limpísimos trajes talares blancos y azules de las Hermanas de la Caridad, que rebosaban alegría. Yo me quedé bloqueado, en mitad de la habitación.

Nunca había visto nada así. Mis compañeros universitarios se esparcieron por las estancias, siguiendo a distintas monjas, que requerían su asistencia.

Una hermana me preguntó en inglés: -¿Has venido a mirar o quieres ayudar? Sorprendido por tan directa pregunta y en estado de sopor, balbuceé: -A ayudar… -

¿Ves a ese niño de allí, el del fondo que llora? Lloraba desconsoladamente, pero sin fuerza. -Sí, ése (le dije señalándolo). -Ahora tómalo y dale todo el amor que puedas… -No entiendo… -me excusé. -Que le des todo el cariño de que seas capaz, a tu manera. -Y me dejó con el niño. -Bien: tómalo con cuidado y tráelo. Lo bautizamos ayer. Lo noté con una fiebre altísima. El niño tendría un par de años .

Le canté, lo besé, lo arrullé… dejó de llorar, me sonrió, se durmió. Al cabo de un rato, busqué llorando a la hermana: -Hermana: no respira.

La monja certificó su muerte: -Ha muerto en tus brazos… Y tú le has adelantado quince minutos con tu cariño el amor que Dios le va a dar por toda la eternidad.

Entonces entendí tantas cosas: el cielo, el amor de mis padres, el amor de Jesús, los detalles de afecto de mis amigos… Mi viaje a Kenya supuso un antes y un después en mi vida.

Ahora sé que todos tenemos “Kenyas” a nuestro alrededor para dar amor cada día.

“Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí”. Madre Teresa de Calcuta

Una penitencia curiosa

 
San Felipe Neri era un santo con gran sentido común. Trataba a sus penitentes de una manera muy práctica.

Una señora tenía la costumbre de confesarse con él muy habitualmente y casi siempre tenía el mismo pecado del que arrepentirse: el de calumniar a sus vecinos. Por ello, San Felipe, le dijo:

- De penitencia, vas a ir al mercado, compras una gallina y me la traes. Pero de camino, la vas desplumando y dejando las plumas en las calle conforme caminas.

La señora pensó que ésta era una penitencia rara, pero deseando recibir la absolución, hizo conforme se le había indicado y por fin regresó donde san Felipe.

- Bueno, Padre, he completado mi penitencia.

Y le mostró la gallina desplumada.

- Oh, de ningún modo la has completado - le dijo el santo. Ahora regresarás al mercado y en el camino, recoges todas las plumas y las pones en una bolsa. Entonces regresas aquí con la bolsa.

- ¡Pero eso es imposible! - Lloró la señora -, ¡esas plumas deben de estar ahora por toda la ciudad por el efecto del viento!.

- Es cierto - replicó el santo -, pero tienes aún menor oportunidad de recoger todos los calumnias que has esparcido sobre tus vecinos.

Los falsos rumores que decimos de los demás, las mentiras que esparcimos, no sabemos dónde van a parar, ni qué mal pueden hacer. Cuesta mucho después querer arreglar lo que hemos estropeado.

Es imposible rectificar lo que hemos dicho.

Y hablar mal de los otros es una de las cosas que más daño pueden hacer en tu ambiente.

 

Buenos dias

 

 "Los efectos de nuestra bondad no son de suma cero. Quienes reciben la caridad ven mejorada su vida, pero también se benefician de ella quienes la brindan. Quienes donan riqueza y tiempo a otros suelen ser mucho más felices en toda su vida que quienes no lo hacen". Bloom